martes, 21 de septiembre de 2021

¿Quién es el padre de la patria? La historia según la 4T

Uno de los debates más acérrimos en la historia de México durante el siglo XIX se centró en la cuestión de quién podía reivindicar el mérito de lograr la independencia de México. Las opiniones en disputa se podrían clasificar en dos grandes bandos: el conservador y el liberal, y el resultado de las guerras civiles que asolaron México desde su independencia hasta la década de 1860 fue también el predominio de una visión de los eventos fundacionales del estado mexicano.

La visión liberal nacionalista de la historia de México fue sostenida por distintos regímenes de gobierno, desde la administración de Porfirio Díaz hasta los gobiernos emanados de la Revolución Mexicana de 1910, el Partido Nacional Revolucionario y sus manifestaciones posteriores, aunque declinó a finales del siglo XX, de manera paralela al declive del nacionalismo estatista (es decir, que privilegia la actuación del Estado sobre la sociedad y la economía). Durante las administraciones de Vicente Fox (2000-2006), Felipe Calderón (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018), esta versión histórica decayó en relevancia, como muestra estuvieron las fiestas del Centenario de la Revolución y Bicentenario de la Independencia, que fueron consideradas "desangeladas", pese a que solían ser dos de los eventos históricos más destacados en la visión nacionalista de la historia.

Sin embargo, con la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador (2018-) se revivió este relato histórico, que justificaba sus actos y discursos al autoconsiderarse la "Cuarta Transformación" en la historia de México. La versión del pasado de AMLO consideraba que en el pasado de México habían ocurrido tres eventos revolucionarios ("transformaciones" de la sociedad): la Independencia (1810), la Reforma Liberal (1857) y la Revolución Mexicana (1910), de lo cual se seguía que el gobierno de López Obrador sería la cuarta transición, es decir, se equiparaba con los procesos históricos que eran su inspiración.


Imagen institucional del gobierno actual de los Estados Unidos Mexicanos, presidido por Andrés Manuel López Obrador. Fuente: El Siglo de Torreón

La visión histórica de la 4T es una versión ya desusada de la "Historia de los Grandes Hombres", también conocida como historia de bronce, por ser prolija en construir monumentos a individuos reales o míticos que más que seres humanos reales, con errores, ambiciones e ideales inalcanzables, son casi dioses buenos, desinteresados y con un objetivo claro en la mente: formar a la patria. Entre los héroes que aparecen prominentemente en la imaginería del gobierno actual destacan José María Morelos y Miguel Hidalgo, líderes insurgentes en la Guerra de Independencia (1810-1821); Benito Juárez, presidente de México en el período 1858-1872 y uno de los exponentes principales del liberalismo en México; Francisco I. Madero, líder inicial de la Revolución Mexicana y presidente por un breve período tras la renuncia de Porfirio Díaz, y Lázaro Cárdenas, presidente entre 1934 y 1940 que llevó a cabo políticas de corte nacionalista, estatista y redistributivas de la riqueza, como la expropiación de la industria petrolera (1938), la reforma agraria y la nacionalización de los ferrocarriles. Estos personajes son íconos de las llamadas "transformaciones" y son invocados (sobre todo Juárez) por el titular del Ejecutivo federal. Tal vez la actuación de AMLO hasta ahora no se asemeje mucho en los hechos a sus héroes, pero al menos en el discurso y en los proyectos, fungen como inspiración para su actuación.

Bueno, ¿y quién es el padre de la patria?
Mencioné las dos visiones de la historia mexicana: conservadora y liberal. Comenzaré por describir la conservadora, que siempre ha sido marginal en el discurso oficial en México. Según esta versión, fue Agustín de Iturbide, comandante de los ejércitos realistas, quien logró convencer a la gran mayoría de actores políticos y militares de su época de unirse a su proyecto de las "Tres Garantías". Tras una campaña relativamente incruenta, Iturbide consiguió el consenso de la gran mayoría de las clases gobernantes para separar al país de España. Pese a su fallido gobierno (el Primer Imperio, 1821-1822), no se puede negar que Iturbide instrumentó un cambio de lealtad fuera de la monarquía hispánica.

La versión liberal, sin embargo, sostiene que Iturbide fue en realidad el instrumento de los intereses sempiternos en la Nueva España: el clero, los terratenientes, los comerciantes y, sobre todo, los militares. La consumación de la Independencia habría sido una especie de "revolución desde arriba", un cambio político para evitar la metamorfosis de la sociedad mexicana hacia un régimen más justo y móvil. Los verdaderos autores de la patria mexicana eran los insurgentes, que se habían rebelado contra el gobierno virreinal desde 1810, y en las personas de Rayón y Morelos, habrían formulado el primer proyecto de un país libre y soberano, independiente de España. El origen de todo, sin embargo, habría sido obra del cura Miguel Hidalgo, quien había liderado una rebelión campesina en el Bajío. Los insurgentes lograron quitar del poder a Agustín de Iturbide, y presionaron para que la celebración de la independencia no se realizara el día 27 de septiembre, día de la entrada del Ejército Trigarante de Iturbide a la Ciudad de México, sino el 16 del mismo mes, cuando el padre Hidalgo llamó a tomar las armas a una muchedumbre en Dolores, Guanajuato. Ésta es la visión que Andrés Manuel López Obrador y sus partidarios reivindican y que utilizan como justificación para sus políticas estatistas.

Preocupa al presidente López Obrador que un jarrón del Emperador Maximiliano de Habsburgo esté frente al retrato de Benito Juárez. Fuente: Infobae.

Y bueno, ¿a quién le importa lo que pasó hace 200 años?
Podría parecer que hablar de historia es menos importante que otros temas gravísimos que aquejan al país, como la delincuencia, la crisis económica, la degradación social y el deterioro al medio ambiente, y que ponerse a pelear por Hidalgo e Iturbide, Juárez o don Porfirio no es tan diferente que discutir que si el América, el Cruz Azul, Messi o Ronaldo, pero la reescritura de la historia refleja y apoya las políticas de un Estado, ya que "quien controla el presente, escribe el pasado y señala al futuro". La visión de la historia de la 4T se inscribe en una ideología estatista, izquierdista, divisionista, que sostiene que "la lectura debe ser acto de emancipación y no placer capitalista". Incluso se llega a alterar el registro histórico, borrando el título de "Imperio Mexicano" con que se firmó la independencia, para reemplazarlo por una hipotética "República Mexicana".

Después de todo, quien miente sobre el pasado, miente sobre el presente y quizás también sobre el porvenir. Y es trascendente cuando es, en teoría, la historia heroica de este país la que inspira al gobierno actual.

sábado, 11 de septiembre de 2021

"¿Somos los malos?": Análisis del meme histórico

Los memes son uno de los productos más emblemáticos de la moderna cultura popular, resultando muy eficaces en transmitir un mensaje humorístico o agudo de manera gráfica a la vez que generando una reacción emocional de identificación entre los ¿lectores? ¿espectadores?, que identifican ciertas tendencias de representación y generan constantemente nuevas maneras de expresar sus ideas. La difusión de los memes se ha facilitado con las computadoras y teléfonos inteligentes, que los diseminan de manera instantánea a potencialmente millones de usuarios. Existen infinidad de géneros y formatos de memes, pero ya que la especialidad de la casa es la historia, hoy tomaremos el ejemplo de un meme que hace referencia a un evento histórico.

De acuerdo con las clases de "Historia y Género" que nunca tomé en la licenciatura, sí, somos los malos :(

El meme en cuestión se titula "Are we the baddies?" ("¿Somos los malos?" en español) y proviene de un programa humorístico inglés. En la escena, unos soldados de las SS (tropas de asalto alemanas en la Segunda Guerra Mundial) hablan de tácticas para la guerra, pero uno de ellos le pregunta al otro por el emblema que llevan en la gorra. La preocupación del soldado es si la calavera con huesos implica que son los malos, a lo cual su compañero no da mayor importancia. Se mezcla el tono de voz y expresiones faciales y corporales de los personajes con alusiones a eventos reales e incluso humor visual, de forma bastante cómica.

Sketch "¿Somos los malos?". Fuente: YouTube.

El simbolismo de la calavera y los huesos
Como el soldado preocupado hace notar, el símbolo de la calavera (llamado "Totenkopf" en alemán, literalmente "cabeza del muerto") remite entre otros casos a los piratas, a la muerte y a la decapitación. Este símbolo es tan antiguo que sus orígenes concretos no se conocen, pero existen ejemplos puntuales desde la Edad Media tardía, entre piratas (cuyo emblema se conoce en inglés como "jolly roger") y soldados de Europa y otras partes del mundo. La calavera, sin embargo, se podría considerar un símbolo universal de la especie humana, al hallarse en todas las regiones y épocas del registro histórico, en México, por ejemplo, existen representaciones de calaveras desde la era prehispánica hasta el siglo XX, con las famosas caricaturas políticas de José Guadalupe Posada.


Coatlicue, diosa prehispánica. Nótese la calavera en la cintura de la estatua. Fuente: Mediateca INAH.

En Alemania se empleó la calavera desde al menos el siglo XVIII (1700's), en el reino de Prusia. El ejército de Prusia fue uno de los primeros en ser organizado de forma profesional en la Europa moderna, y llegó a ser admirado y temido por su eficiencia y disciplina. Ya que Prusia lideró el proceso de unificación alemana ocurrido entre 1864 y 1871, el símbolo Totenkopf pasó al ejército del Imperio Alemán, donde se utilizó por varios regimientos en la Primera Guerra Mundial (1914-1918). La calavera con huesos hace referencia a la proximidad de la muerte con la que todos los soldados conviven, pero también a la voluntad de pelear hasta el final, es decir, hasta matar o morir.

Tras la derrota alemana, los grupos paramilitares denominados Freikorps (cuerpos libres o francos) utilizaron la calavera como seña de identificación en sus batallas contra las bandas armadas de comunistas que asolaron Alemania durante los años de la primera posguerra. Al pasar algunos ex-miembros de los Freikorps a integrar los grupos de choque del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP, por sus siglas en alemán pero mejor conocido como "nazi") se retomó la Totenkopf en algunos escuadrones, particularmente en las brutales SS (Schutzstaffel o "tropas de protección"), que precisamente adoptaron esa denominación (los escuadrones Totenkopf).


Freikorps en Munich, Baviera, hacia 1919. Nótese el emblema Totenkopf al frente del vehículo. Fuente: Reddit.

Las SS no sólo funcionaron como policía política del gobierno nacionalsocialista, sino también como tropas ajenas al control del ejército alemán (la "Wehrmacht") las cuales respondían en última instancia a su jefe, Heinrich Himmler, y éste a su vez al dictador y líder supremo Adolf Hitler. Durante todas las etapas de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) en Europa, las SS impusieron un orden brutal en los países invadidos, y fueron responsables de muchos crímenes de guerra, como masacres, ejecuciones extrajudiciales y decisivamente de la reclusión, explotación y eliminación de poblaciones enteras a las que los historiadores se refieren como el Holocausto.

Tiene bastante sentido entonces que algún soldado de las SS con un poco de introspección se preguntara, ¿somos los malos?

El debate moral sobre los crímenes de guerra: ¿quiénes son los malos?
El debate sobre la culpabilidad de los soldados y civiles en las guerras totales del Siglo XX es interesantísimo a la vez que complicado. Para el caso del régimen nacionalsocialista, la escritora Hannah Arendt estudió el fenómeno totalitario en general y el caso de Adolf Eichmann en particular (en su libro "Eichmann en Jerusalén"). Según Arendt, Eichmann participó en el Holocausto bajo las órdenes de Reinhard Heydrich, donde se aseguró de que el traslado de presos, las ejecuciones y la remoción de los cuerpos de los campos de concentración fueran lo más eficientes posible. Eichmann había logrado escapar después de 1945 hacia Argentina, donde fue cazado y capturado por un escuadrón de agentes judíos que lo llevaron secuestrado a Jerusalén, para ser juzgado por el Estado de Israel. Eichmann, como muchos otros alemanes, adujo estar siguiendo órdenes y no albergar ningún resentimiento o desprecio a sus víctimas. Veía su trabajo como una función burocrática, más que como un acto de crueldad.

Adolf Eichmann en juicio en Israel, detrás de una pantalla de cristal antibalas. Fuente: National Geographic.

En la gran mayoría de regímenes totalitarios o dictatoriales se reduce al enemigo interno o externo a una categoría infrahumana. Se ha hablado en gran extensión sobre la ideología racista del régimen nacionalsocialista, que catalogaba como infrahumanos (Untermenschen) a grupos étnicos enteros, como eslavos, gitanos, africanos, personas con discapacidad y particularmente judíos, con lo que se desensibilizaba al resto de la población y se creaba un abismo entre seres valiosos y otros sin valor intrínseco alguno. La realidad es que muchos otros Estados e ideologías son responsables de eso, un ejemplo sería el Genocidio de Ruanda (1994), donde se denominaba "cucarachas" al grupo étnico rival, o la Unión Soviética bajo Stalin (1924-1953), que catalogaba como "enemigos de clase" a individuos preparados (incluyendo judíos) o campesinos prósperos, para justificar su desposesión, encarcelamiento, desplazamiento forzado y ejecución en masa de una forma no muy diferente al Holocausto (incluso con un costo humano muy superior a los crímenes del régimen nacionalsocialista). El ejemplo más pertinente para nuestros días sería el feminismo radical, que sostiene que el embrión o feto "no son individuos sujetos de derechos" y ni siquiera humanos, sino un simple "montón de células" (sic) que puede ser exterminado y disuelto sin responsabilidad moral ni legal.

Ya que esta reflexión sobre un meme (que debería ser divertido) ha tomado un curso bastante sombrío, termino aquí este artículo. ¿Qué opinas al respecto, somos los malos?

miércoles, 8 de septiembre de 2021

La historia y el Señor de los Anillos: la influencia del pasado en la obra de Tolkien.

Introducción

Como muchos estudiantes de la historia, me confieso también aficionado a algunas obras de fantasía y ciencia ficción como a videojuegos que toman inspiración de los vestigios del pasado humano. Es un lugar común que gran parte del género de fantasía anglosajón recurre a símbolos, temas, motivos e imaginería del pasado medieval y moderno temprano de Europa, pero existen ciertos matices y diferencias entre las diversas obras que obedecen generalmente al criterio del autor y su grado de conocimiento de tales elementos de la historia. En este caso daré una breve impresión sobre la influencia de la historia en las obras de J. R. R. Tolkien, principalmente su serie clásica El señor de los anillos. Esta reseña cubre sobre todo los países imaginados por Tolkien en los tres libros de su principal saga, pues su obra póstuma El Silmarillion es de mayor extensión y densidad y excede por ahora mi capacidad de análisis.

John Ronald Reuel Tolkien, filólogo y autor de literatura fantástica. Fuente de imagen: The Mirror.


Sobre Tolkien

No se puede comenzar a hablar de la inspiración de Tolkien en la historia sin apreciar su personalidad, trayectoria y obra. Tolkien fue primariamente un filólogo, es decir, un estudioso del lenguaje y los idiomas, que no sólo hablaba múltiples lenguas actuales y pretéritas sino que llegó a crear sus propios idiomas desde edad temprana. Algunos analistas señalan que Tolkien creó primero sus idiomas, y luego el vasto mundo imaginario que sustentaría la diversidad y estructura que todo lenguaje humano posee. De igual manera, J. R. R. Tolkien poseía grandes conocimientos de mitología, historia e incluso botánica, que se sumaron a sus mencionadas facultades lingüísticas y experiencias personales para construir una cosmogonía propia que continúa siendo apreciada y divulgada desde hace más de medio siglo.

Los países y pueblos de la Tierra Media

Por Tierra Media se refirió Tolkien a un continente situado en el centro de un mundo inicialmente plano, entre las tierras de Aman en el oeste, lugar de residencia de los Valar, seres inmortales y sabios hijos de la deidad creadora Eru Ilúvatar; y otras tierras apenas mencionadas por el autor, situadas al oriente y sur de dicho planeta. De la Tierra Media surgieron las distintas razas que habitan el mundo y los libros de Tolkien: elfos, enanos, hombres, hobbits, orcos, etc.

Mapa de la Tierra Media en la Tercera Edad. Fuente: DeviantArt.

Tolkien dividió la historia de su mundo imaginario ("Arda") en tres edades. En la primera ocurrió el despertar de las razas arriba mencionadas, y fueron dominadas por las luchas entre Melkor o Morgoth, el valar rebelde que buscó equipararse al Dios creador, contra los elfos, hombres, enanos y finalmente los demás valar. El resultado de dichas guerras fue la transformación del planeta plano en uno esférico, además de la separación de Aman del resto del mundo y la destrucción de grandes áreas de la Tierra Media. Al inicio de la segunda edad, el continente que la mayoría de sus lectores conocen ya se encontraba con su configuración aproximada. En dicha era, el lugarteniente de Morgot, Sauron, creó los anillos mencionados al inicio de la serie, distribuyéndolos entre los principales reyes de las tres razas: nueve para los hombres, siete para los enanos, que se sumaron a tres anillos que los elfos realizaron para defenderse de su poder. Por encima de estos anillos se debía colocar al único, portado por el mismo Sauron, lo que se explica en la célebre inscripción del "Anillo Único".

Inscripción del anillo único, en letras élficas, traducción del lenguaje creado por Sauron y en inglés. Fuente: LOTR Wikia.

La batalla con que se dio fin a la segunda edad, en que se enfrentaron elfos y hombres a los ejércitos de Sauron terminaron con éste derrotado (aunque no eliminado), Elendil (rey de los hombres) y Gil-Galad (capitán de los elfos) muertos. El hijo de Elendil, Isildur, recuperó el anillo de la mano de Sauron, pero contrario al consejo de Elrond no lo destruyó sino que buscó utilizarlo para afianzar su poder. Sin embargo, en una emboscada fue asesinado dicho rey, y el anillo se perdió durante siglos, hasta que fue descubierto de forma accidental por un hobbit, como se describe en el libro del mismo título ("El hobbit").

Una vez resuelto dicho preámbulo, discutiremos las influencias que a mi juicio podemos encontrar en algunos países de la Tierra Media.

1. La Comarca (the Shire)
La Comarca es la patria de los hobbits, que inmigraron a ella en tiempos inmemoriales. El paisaje de la Comarca se caracteriza como un entorno rural, de suaves colinas, arroyos y ríos y limitado por un bosque tenebroso (el "Bosque Viejo") y no demasiado lejos del mar, que no interesa realmente a la mayoría de los hobbits. Las comunidades de la Comarca podrían estar inspiradas en los pueblos y campos de Inglaterra pero en realidad la estructura de la sociedad hobbit no se diferencia de cualquier otra región campirana, casi idílica, de la historia de la humanidad. Los hobbits se dedican a labrar los campos, cuidar los animales y a oficios simples, y llevan cuidadoso registro de su genealogía (todos son parientes en algún grado, de forma endogámica) y son celosos de sus costumbres, al grado que Bilbo Bolsón, protagonista de El hobbit es visto con suspicacia por su afición a las aventuras y trucos, así como por su amistad con Gandalf el mago. Al retratar a la Comarca de tal manera, Tolkien pudo evocar con nostalgia a las campiñas de su infancia, que de cualquier manera ya a principios del siglo XX estaban transformándose o desapareciendo gradualmente de Europa.

La Comarca, visión artística. Fuente: Wallpaper Cave.

2. Rohan
El país de los jinetes, ubicado entre Isengard, las montañas blancas y el río Anduin, se inspira claramente en las culturas ecuestres (es decir, a caballo) de la Alta Edad Media. El idioma de los habitantes de Rohan no es otro que el inglés antiguo, el cual Tolkien dominaba y apreciaba profundamente. Los "rohirrim" (habitantes de Rohan) no eran originarios de dicho país, sino que emigraron a éste, desplazando a sus pobladores originales, como ocurrió en la edad media con los anglosajones y normandos en Inglaterra, los hunos y magiares (húngaros) en Europa Central, y los mongoles y turcos en Asia Central. La ayuda de los jinetes de Rohan posibilita al fin resistir a Sauron en la segunda y tercera entrega de la serie (Las dos torres y El retorno del rey). Los rohirrim sobrevivían de la agricultura y la ganadería, su forma de llevar la guerra era obviamente basada en la caballería.


Edoras, capital del reino de Rohan. Fuente: LOTR Wiki. Derechos reservados New Line Cinema.

3. Gondor
Gondor es el gran reino del sur, fundado por los descendientes de los númenoreanos (la versión tolkieniana de la Atlántida) y es por mucho el más majestuoso y poderoso de los reinos humanos, si bien al inicio de El Señor de los Anillos se denota su franca decadencia tras siglos de guerras y conflictos internos. La capital de Gondor, Minas Tirith es un lugar fantástico, descrita como una ciudad de piedra construida en el costado de una montaña, estructurada en círculos concéntricos cada vez más pequeños conforme se asciende, y en la cima un promontorio similar a la proa de un barco, donde se conserva el mítico árbol blanco que constituye la enseña del país y su monarca. Este país se ubica inmediatamente al oeste de Mordor, el reino de Sauron el Señor Oscuro, y por su esplendor arquitectónico, evocación de glorias pasadas imperiales y resistencia a enemigos más fuertes nos recuerda al Imperio Romano de Oriente, mejor conocido como "bizantino", que persistió por casi mil años tras la caída de Roma pero al final fue conquistado por los turcos otomanos en 1453.

Minas Tirith. Derechos reservados New Line Cinema.

4. Mordor, Isengard y los reinos del Este y del Sur
Los reinos de Mordor, Isengard y otros al este y sur de la Tierra Media constituyen el territorio de los oponentes a los héroes de Tolkien. El primero, guarida de Sauron, es descrito como un país oscuro, con atmósfera irrespirable, arroyos turbios y amargos y suelo pedregoso donde no crecen más que espinas y hierbas salvajes. Mordor está dominado por un volcán, la Montaña del Destino y la torre donde reside el espíritu de su comandante, se encuentra rodeado por montañas inaccesibles en sus costados, de forma que es una fortaleza casi perfecta. Se ha mencionado que Tolkien retrató de tal manera al país maligno paradigmático pues en su infancia habría residido en una ciudad industrial de Inglaterra, que a inicios del siglo XX eran entornos sumamente contaminados y depresivos. Isengard fue elegida como base de operaciones por Saruman, mago que se une al bando oscuro y que allí creó una raza de orcos más fuerte y cruel, además de derribar sus árboles y sustituir el paisaje con hornos y fundiciones (de nuevo el trauma por la industrialización).

Sobre los reinos orientales y australes, casi no se describe nada más allá de sus habitantes y en particular sus fuerzas armadas. Se retratan sin embargo como seres brutales, casi monstruosos, de pieles oscuras, lenguas rojas, y que montan elefantes gigantescos, o se dedican a la piratería. La inspiración de Tolkien pudo partir de distintos pueblos africanos o asiáticos, como los cartagineses (enemigos de los romanos), que asimismo utilizaron elefantes para la guerra o los piratas del norte de África (la Berbería) que asolaron el Mediterráneo por varios siglos. Desde luego, críticos "progresistas" han señalado como "racista" el uso de este tipo de imaginería que evoca pueblos primitivos o belicosos, sin prestar atención al bagaje cultural de Tolkien, típicamente europeo y católico.


Mordor. Derechos reservados New Line Cinema.

5. Los países élficos (Lórien, Rivendel y el Bosque Negro) y los reinos de los enanos.
Las patrias de los elfos son descritas como sitios casi atemporales, donde el mal parece no penetrar, acorde con los poderes casi místicos de dichos seres, en teoría inmortales. Los elfos no parecen dedicarse a tareas manuales o agricultura, sino que viven de los frutos de los bosques y crean artefactos muy finos y poderosos, como los anillos arriba mencionados. No existe una inspiración clara en la historia de Europa para tales pueblos, al menos que yo sepa, si acaso reminiscencias de los pueblos germánicos que habitaban los bosques de la Europa del Norte. En este sentido, los elfos son más una creación mitológica que histórica, con una herencia importante de imaginería cristiana pero también pagana de los pueblos nórdicos, depurada y reinterpretada por el genio de Tolkien.

Los enanos, que habitan sobre todo en las montañas y las minas, es decir bajo tierra, tampoco parecen tener a mi juicio un antecedente histórico, y se inspiran mucho más en las mitologías nórdicas y célticas que Tolkien admiraba profundamente y en la literatura medieval y la cultura popular de la Europa occidental. Los enanos son descritos como una raza de seres resistentes, compactos pero fuertes, testarudos y casi tercos, hábiles con las manos, la forja y la herrería y extremadamente apegados a los tesoros materiales, en particular los derivados de los metales. Los signos que constituyen la escritura de los enanos son directamente inspirados de las runas que los pueblos de Europa Occidental usaron hasta la implantación del cristianismo, en la Alta Edad Media. Los elfos y los enanos suelen sospechar los unos de los otros, lo que se deriva no sólo de sus caracteres casi opuestos sino de guerras y crímenes que se remontan a la primera edad de la Tierra Media (véase El Silmarillion).


ARRIBA: Gimli, representante de los enanos en la Comunidad del Anillo. ABAJO: El puente de Khazad-Dum en las minas de Moria. Derechos reservados New Line Cinema.

Conclusión
La obra de Tolkien es vastísima en referencias míticas e históricas, lo que refleja el conocimiento del autor sobre distintas culturas y filosofías. Aunado a su gran imaginación y talento descriptivo y narrativo, la lectura de sus obras ofrece posibilidades de deleite estético pero también de discusión de interrelaciones entre la historia y la literatura.

viernes, 6 de agosto de 2021

13 de agosto de 1521: el último día del Imperio Mexica

 Los ejércitos indígenas, comandados por alrededor de mil españoles, habían tomado la mayor parte de la Ciudad de Tenochtitlan, cuando se dio la voz que una canoa había sido capturada, presuntamente con nobles mexicas, los cuales trataban de llegar a la ribera del Lago de Texcoco. Fueron identificados después como Cuauhtemoctzin (Cuauhtémoc), el tlatoani (emperador) de los mexicas, y su séquito. Al encontrarse frente a Hernán Cortés, Cuauhtemoctzin puso su mano sobre un cuchillo que aquél portaba, y solicitó que lo mataran. Cortés se negó y le perdonó la vida, quizás impulsado por la misericordia o bien calculando la importancia de tener al jefe del pueblo vencido como rehén. ¿Cómo se logró la captura de Tenochtitlan?


Derrota de los españoles, campaña y asedio de Tenochtitlan

Como es sabido popularmente, los españoles tuvieron invaluables pérdidas en su intento de escape de Tenochtitlan, cuando tras la muerte de Moctezuma, los mexicas los sitiaron en el palacio de éste último, donde habían establecido su cuartel. Muchos hombres (tanto españoles como sobre todo aliados indígenas), caballos, impedimenta y tesoros fueron a dar al fondo del lago, tras el ataque que por agua y por tierra les hicieron los indígenas. Según la popular leyenda, Cortés se detuvo en Popotla a llorar bajo un árbol, pero no existe certeza de que eso haya sucedido en realidad. Dado que se encontraban en la orilla poniente del lago de Texcoco, los españoles supervivientes tuvieron que dar un largo rodeo hacia el nororiente y luego al suroriente, siendo hostilizados continuamente por los aliados de los mexicas, hasta que lograron entrar a territorio de los tlaxcaltecas, rivales acérrimos de los mexicas y aliados de los españoles.

Temiendo que, por la derrota, los tlaxcaltecas rompieran su alianza con ellos, Hernán Cortés acudió a los jefes de aquel pueblo. Para su sorpresa y alivio, los líderes tlaxcaltecas refrendaron su compromiso y juraron que lucharían hasta el último hombre. En Tlaxcala, pudo constatar Cortés los efectos de la viruela, introducida a Mesoamérica por los españoles poco tiempo atrás, pues una cantidad considerable de tlaxcaltecas habían enfermado o muerto ya. Al igual que cuando ordenó hundir sus barcos en 1519 para evitar una retirada deshonrosa, Hernán Cortés insistió en atacar Tenochtitlan. Trazó un plan que consideraba las dificultades de asediar una ciudad lacustre.

En este croquis se aprecia la traza general de la ciudad de Tenochtitlan, así como las calzadas que la conectaban por tres puntos cardinales a las orillas del lago. Fuente: Mediateca INAH.

El ataque a Tenochtitlan sería por agua y por tierra. Las calzadas que comunicaban el islote de México Tenochtitlan con las orillas del lago serían bloqueadas por sendos batallones de españoles e indígenas. Como gran parte del comercio de la ciudad se hacía por vía acuática, a través del lago y por canales que llegaban hasta el centro de la isla, Cortés mandó que se construyeran embarcaciones pequeñas, impulsadas por velas y equipadas con cañones, los cuales se conocieron como "bergantines". Hernán Cortés aplicó las técnicas renacentistas de asedio a un caso particularmente difícil: no sólo Tenochtitlan tenía una ventajosa ubicación que dificultaba su toma sino que contaba con una gran población y muchos aliados, pese a la labor diplomática de los españoles.

Para llegar a dicha etapa, sin embargo, Cortés debía asegurarse que la mayoría de aliados de los mexicas fuera derrotada o convencida de cambiar de bando, de lo contrario, los españoles y sus aliados indígenas se verían rodeados de enemigos, una especie de contra-asedio. Por ello, una vez que sus hombres se recuperaron y sus "indios amigos" proporcionaron refuerzos y bastimentos, se dedicó a recorrer los alrededores del lago de Texcoco, luchando con los pueblos leales a Tenochtitlan o logrando que se declararan sus aliados y vasallos del rey Carlos I de Castilla. Al paso de los meses, la mayoría de señoríos habían sido subyugados o se habían incorporado a las fuerzas pro-españolas, incluyendo a Texcoco, miembro de la Triple Alianza liderada por los tenochcas.

En la desembocadura de cada calzada, se colocó uno o más comandantes del ejército español-indígena. Se destruyó el acueducto que, desde el cerro de Chapultepec, abastecía de agua fresca a los mexicas, y los bergantines atacaban a cualquier canoa que buscara romper el sitio. Los avances de los españoles eran lentos, pues los mexicas destruyeron las partes de madera de las calzadas que podían ser elevadas en caso de ataque o para facilitar el paso de canoas. En varias ocasiones, los españoles debieron retomar y reconstruir esas partes (llamadas en las crónicas "puentes") una y otra vez. La belicosidad de tlaxcaltecas y mexicas se deja ver en un pasaje narrado tanto por Cortés como por su soldado Bernal Díaz del Castillo, en el que los tlaxcaltecas y los mexicas se insultan mutuamente: los tlaxcaltecas decían que se morirían de hambre, mientras los mexicas les respondían que tenían suficiente de comer y que terminando la batalla los habrían de devorar a todos, para dejarlo claro les arrojaron tortillas desde sus trincheras.

Tranvía PCC frente al acueducto de Chapultepec. Dicha infraestructura hidráulica llevaba el agua del manantial en el Cerro del Chapulín hasta la fuente del Salto del Agua en la Ciudad de México. Fuente: Mediateca INAH.

Con el paso de las semanas, la falta de alimento y agua, las bajas de sus soldados capturados y las enfermedades contagiosas que suelen ser comunes en los asedios, debilitaron a los sitiados, que sin embargo, continuaron resistiendo. Según las Cartas de Relación, enviadas por Cortés al rey Carlos I, se intimó a los emisarios mexicas a que se rindieran y remediaran los sufrimientos de su población. Sin embargo, los mexicas sólo dieron largas a las solicitudes de Cortés y continuaron la pelea. Los españoles y sus aliados lograron entrar a la ciudad, e incluso al recinto sagrado de los tenochcas, el Templo Mayor o Hueteocalli, que fue defendido por los mexicas hasta la muerte. Una batalla muy cruenta, que se libró calle a calle, ocurrió en la ciudad gemela de México Tlatelolco, que ocupaba una parte del islote al norponiente de Tenochtitlan. En dos ocasiones, los mexicas tomaron a Hernán Cortés, y de no haber sido rescatado por sus hombres, es seguro que habría sido ejecutado ritualmente, lo que habría desmoralizado considerablemente a sus tropas. Esto no ocurrió, sin embargo, y los españoles y sus aliados continuaron luchando.

Al final, tras ser capturado Cuauhtemoctzin, terminó el asedio, pero no el drama del pueblo mexica. En el frenesí de la victoria, los aliados indígenas mataron indiscriminadamente a todos los mexicas que encontraban, aún si estuviesen enfermos, famélicos o indefensos. Según Cortés, el hedor de muerte y suciedad de la ciudad era intolerable, por lo que se retiró con su ejército a la vecina población de Coyoacán, donde estableció su cuartel general.

¿Por qué fueron vencidos los mexicas?

Acorde con el famoso estratega y teórico del arte bélico, Carl von Clausewitz, "la guerra es la prolongación de la política por otros medios", y Hernán Cortés realizó mucha política en su campaña contra los mexicas. Desde su desembarco en la costa del Golfo de México, Cortés supo que los mexicas eran temidos, pero también odiados, por lo que intrigó para conseguir la adhesión de los indígenas de la costa totonaca al rey de Castilla. Al mismo tiempo, sin embargo, también pretendió ganarse al gran emperador de los mexicas, Motecuhzoma (Moctezuma), al cual manipularon hasta que murió de manera oscura, españoles y mexicas se culparon mutuamente de la muerte del monarca mexica.

Tras su derrota en la calzada a Tlacopan ("la noche triste") Cortés podría haber creído que muchos pueblos volvieran a la obediencia a los mexicas, y ése fue el caso, por lo que previo al asedio de México Tenochtitlan emprendió una campaña por los alrededores, y por la fuerza o por miedo, gran parte de los señoríos vecinos se unieron al ejército de Cortés. La idea simplista de una guerra entre españoles e indígenas mesoamericanos es falsa: hacia el final del asedio a Tenochtitlan la vasta mayoría de los combatientes "españoles" eran otros pueblos nativos enemigos de los mexicas o rebelados en su contra. Ciertamente los europeos asumieron la dirección estratégica de la campaña, pero la masa de combatientes y personal auxiliar eran nativos de Mesoamérica.

Sobre la ventaja tecnológica de los españoles se debe decir que fue importante, pero con ciertos matices. Las armas de fuego sorprendieron con su estruendo y poder mortífero a los nativos, pero no eran tan extendidas en el ejército y su recarga y uso podían ser lentos y complejos para estándares modernos. La artillería podía ser desmoralizante para los nativos al eliminar a gran cantidad de combatientes, pero con el tiempo aprendieron a reducir su efectividad al correr en zig-zag. Los bergantines derrotaron a las mucho más numerosas canoas por su construcción más maciza y por poseer pequeños cañones, por lo que representan una adaptación interesante de la tecnología conocida por los españoles a un medio lacustre poco usual en sus conocimientos.

En el plano moral y estratégico, los españoles y sus aliados tuvieron una ventaja decisiva. Mientras los nativos solían desbandarse cuando su comandante caía en combate, los españoles salvaron en más de una ocasión a Cortés de ser capturado. Los españoles enseñaron a sus aliados las tácticas europeas de movilización, que hicieron buen uso de la tenacidad de los nativos, los cuales eran impelidos a luchar por su odio a sus antiguos tiranos mexicas. Éstos, por su parte, acostumbrados a reinar sobre sus adversarios, afrontaron el sitio con soberbia y tenacidad, lo que los llevó a resistir hasta el final.

domingo, 17 de enero de 2021

¿Qué se debe hacer con las estatuas de los colonizadores? y ¿debe pedir perdón España?

 Este año, se cumplen cinco siglos de la caída de México-Tenochtitlan, ocurrida el 13 de agosto de 1521. De la misma forma, se cumplen doscientos años de la consumación de la Independencia, lograda a instancias de Agustín de Iturbide y su Ejército Trigarante en septiembre de 1821. Poco más de trescientos años duró la experiencia colonial española, un importantísimo período en la historia de los pueblos que gradualmente formaron México. Tres siglos transcurrieron entonces desde que los conquistadores castellanos derrumbaron al Imperio Mexica hasta que se declaró la independencia del Imperio Mexicano respecto a España.

Además, algunos miembros del gobierno mexicano han promovido la idea de que la Ciudad de México fue fundada en 1321, por lo que a las anteriores fechas se suma una más que se debe conmemorar, en su opinión. Según el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, se quiere hacer coincidir "con calzador" dicho evento histórico junto a la Conquista y la Independencia, cuando, en su opinión, no se puede concluir con certeza que la fundación de dicha ciudad haya ocurrido en dicho año. A la casual coincidencia de dos eventos trascendentales separados por un número múltiplo de cien (lo cual no quiere decir nada en historia) se quiere agregar uno más, según Matos Moctezuma, por mera ideología política.

Con el pretexto de los dos aniversarios históricos (y otro anexo sin justificación) se solicitaron a Austria y al Vaticano ciertos objetos históricos de origen mesoamericano, como el famoso "penacho" del tlatoani Moctezuma y algunos códices que se encuentran en Europa. Además de solicitar en préstamo estos artículos históricos, el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, ha exigido del Papa Francisco y el Rey Felipe VI de España, una disculpa por los acontecimientos violentos ocurridos durante la conquista, en que perdieron la vida una gran cantidad de habitantes nativos de Mesoamérica. En este contexto se tienen además las ya tradicionales peticiones de remover las estatuas de Cristóbal Colón, que como primer español en asentarse en el continente americano y participante del comercio de esclavos de los nativos del Caribe, es considerado el iniciador del llamado genocidio de los pueblos amerindios.

En este artículo pretendo responder a las siguientes preguntas: ¿por qué el actual gobierno de México reivindica la fundación de Tenochtitlán y reclama al rey español y al papa los eventos ocurridos hace casi cinco siglos? ¿Qué se debería hacer con las estatuas y nombres de colonizadores que se han colocado en lugares públicos y de tránsito en nuestras ciudades? ¿Deberían pedir perdón el monarca español y el pontífice de la iglesia católica? En mi opinión, detrás de cada una de estas acciones se ocultan errores de apreciación histórica, política y moral, que detallaré a continuación.

1. México no es una continuación del Imperio Mexica

Aunque compartan el mismo nombre y la ubicación de su capital, y el escudo nacional del Estado mexicano moderno se inspire en la leyenda fundacional de México-Tenochtitlan, no existe continuidad entre el Imperio Mexica y el actual Estado mexicano. El nombre de Imperio Mexicano (así como el escudo) se adoptaron al inicio de la vida independiente de nuestro país para romper con el pasado inmediato español y vincular la nueva nación con un pasado ilustre. No tiene nada de malo, es un rasgo común de nuevos estados el buscar sus antecedentes en un pasado remoto. Los daños que sufrieron los habitantes del Imperio Mexica en el siglo XVI no pueden ser reivindicados por ningún mexicano del día presente, mucho menos por el gobierno. El Estado mexicano tiene, sin embargo, una responsabilidad con los pueblos indígenas de la actualidad, como con cualquier habitante de esta nación.

Podría discutirse además si la Ciudad de México podría remontar su linaje a la ciudad de los antiguos mexicas, o si, dado que se destruyó en gran medida y se alteró su traza y estructura, podría considerarse una refundación o una nueva ciudad construida sobre las ruinas de la capital mexica destruida. Es válido discutir sobre la demolición de lugares sagrados de la civilización mesoamericana y la superposición de sitios de culto católicos sobre estos, que constituye un acto de subyugación y eliminación de una cultura. Este tipo de acciones son, sin embargo, muy comunes en muchos lugares del mundo, y son resultado de trayectorias históricas, véase por ejemplo, la Basílica de la Santa Sabiduría o Hagia Sophia, en Constantinopla/Estambul, que fue reconvertida a una mezquita tras la conquista otomana, y después a un museo cuando el Imperio otomano fue sucedido por la secular República de Turquía. Aunque mucha gente desearía que se derrumbaran las iglesias católicas para desenterrar los lugares prehispánicos, tanto uno como el otro edificio tienen valor histórico y arquitectónico. El período colonial es tan parte de nuestra historia como el prehispánico, así que no se debería derrumbar la Catedral para exponer los restos de cualesquiera templos prehispánicos que existen debajo de ella.

1.5 Los modernos mexicanos no son (todos) descendientes de los mexicas

Derivado del punto anterior, viene otro que considero importante, y es que si bien una parte considerable de los actuales habitantes de México pueden rastrear su ascendencia a alguno de los muchos pueblos nativos del continente americano, y muchos de ellos sean étnicamente indígenas, los actuales mexicanos no descienden de los mexicas, al menos la mayoría de ellos. Si tienes un nombre o apellido hispano o fuiste educado en la religión católica, tu cultura también es, en parte, hispánica, por lo que decir que se deben recuperar "nuestras raíces" y desechar toda herencia del pasado español, es históricamente incorrecto. Es muy saludable interesarse en la historia, costumbres e idiomas del pasado prehispánico, pero querer borrar el pasado hispano (o novohispano, por la Nueva España) sería ponerse al nivel de los intolerantes conquistadores que buscaron eliminar el pasado indígena.

La realidad es que, posiblemente la mayoría de mexicanos no desciendan de pueblos mexicas, ni tan siquiera de alguna etnia de origen nahua. Si hacemos caso al mapa mostrado abajo, la diversidad de etnias en el México de nuestros días es considerable. Además de mexicas, a la llegada de los españoles existían huastecos, otomíes, totonacos, purépechas, tlapanecas, mixtecas, guamares, guachichiles, coras, tecos, cocas, además de los muchos grupos que designamos con el nombre colectivo de mayas. En todo caso, los mexicanos deberíamos conocer más de la gran diversidad de los pueblos de Mesoamérica y Aridoamérica, y no limitarnos a la fascinación con el pasado mexica, que pese a su grandeza y esplendor, fue un período más bien corto del vasto pasado prehispánico.



2. Los habitantes del presente no son responsables de las acciones de sus ancestros

El concepto de culpa colectiva es un vestigio de épocas pasadas, y la culpa de un hecho pasado no se hereda a los descendientes. En tiempos remotos y próximos, cuando no se podía encontrar al culpable de un evento desafortunado, se castigaba a grupos enteros de personas vinculadas al principal sospechoso. Era así que los soldados alemanes y paramilitares de las SS ejecutaban a familias y pueblos enteros cuando los guerrilleros partisanos operaban en alguna área, lo cual es un innegable acto de barbarie. Si existen casos de asociación delictiva y responsabilidad grupal de actos criminales, considerar responsables a poblaciones enteras no tiene sentido en el paradigma (aún) vigente de responsabilidad y agencia individual. Si Hernán Cortés, Pedro de Alvarado o Francisco Pizarro cometieron atrocidades en América, sus coterráneos que se quedaron en la península, no podían ser considerados culpables. De la misma forma, los españoles de hoy no son responsables de lo que hicieron los españoles de hace quinientos años, sólo de lo que ellos mismos hagan.

En todo caso, los descendientes de los mexicas deberían pedir perdón a los tlaxcaltecas y otros pueblos de Mesoamérica por la continua agresión bélica y extracción de recursos a que los obligaban bajo amenaza de violencia y muerte. De la misma forma, los musulmanes y judíos descendientes de los expulsados por los Reyes Católicos en 1492 podrían reclamar a los españoles actuales, pero quizás éstos responderían que son los árabes los que deben disculparse por la invasión de la península ibérica ocurrida en 711... Todo lo cual no tiene sentido, la reivindicación de crímenes históricos ocurridos hace siglos se asemeja a las venganzas de sangre de los clanes, donde por generaciones se guardan resentimientos por eventos pasados. Acorde con una frase atribuida a Mahatma Gandhi, "ojo por ojo y todo el mundo terminará tuerto".

Si como el presidente López Obrador admite en su carta al rey de España, Hernán Cortés y sus seguidores actuaron fuera de la ley, ¿se debe considerar responsable al entonces rey Carlos I de Habsburgo de lo que alguien más hizo en su nombre? Y más aún, ¿el actual rey de España, que desciende de la casa Borbón, compartiría la responsabilidad de el entonces monarca, de otra casa reinante?

3. ¿Quién escribe la historia, quién la quiere reescribir?

Por último, existe la famosa frase, que constituye un lugar común, de "la historia la escriben los vencedores", que es cierta sólo en parte. Los mexicanos tenemos una versión de la Guerra de 1846 muy diferente de la estadunidense, así como los izquierdistas la tienen de la Guerra Civil Española, que perdieron frente a los rebeldes nacionalistas de Franco. También los vencidos escriben su historia, y se debe conservar ese testimonio pero también criticarlo y examinarlo con precaución. Un pueblo vencido no es necesariamente mejor o peor moralmente que sus conquistadores, sólo fue más débil. Los pueblos vencedores casi siempre emplean la violencia y el miedo para imponerse a sus víctimas, así, la esclavitud y asesinato en masa ha existido en muchas culturas del mundo, si los europeos fueron los más efectivos en imponerse a los demás pueblos del mundo, no son los únicos culpables de actos nefandos y crueles.

Lo que no se debe hacer es juzgar con diferentes criterios lo ocurrido en un mismo período de tiempo, bajo el pretexto vacío de "hay que mirar el contexto". Si condenamos como actos barbáricos la quema de brujas y herejes y la Inquisición, también deberíamos censurar el sacrificio humano, la mutilación y antropofagia de las víctimas de los mexicas. No es válido hacer, como la persona en el siguiente video, una justificación del tzompantli (muro de cráneos) diciendo que era un "acto de vida" y que los cautivos que fueron sacrificados "no eran esclavos al estilo occidental". Hacerlo, sería caer en relativismo moral.


Conclusión
En mi humilde opinión, las estatuas de personajes históricos constituyen tanto conmemoración de sus actos como memoria de su legado histórico. Si bien se sugiere que su lugar debería ser en un museo, y no en lugares prominentes de las vialidades públicas o plazas, considero que no debería confinarse en espacios de exposición limitada a estos memoriales históricos. Lo que sí se debería hacer es promover en la educación básica y media la crítica histórica, y la confrontación de distintas perspectivas sobre fenómenos y períodos históricos. Se debería evaluar críticamente el impacto humano y material de la Conquista europea, en sus aspectos negativos (la muerte de gran parte de la población nativa, la explotación económica y laboral de los sobrevivientes) como en sus consecuencias positivas (la paulatina desaparición de los sacrificios humanos y las guerras entre etnias).

Se sostiene que los actos de muchos de estos personajes, como Cristóbal Colón, fueron moralmente reprobables, debido a su involucramiento en la venta y esclavitud de seres humanos, así como por su papel en la construcción del Imperio Español, que acorde con una posición ideológica, fue un ejemplo de un fenómeno histórico que consideran oscuro y negativo, el período imperialista europeo. La realidad es que muchas figuras históricas en diversas partes del mundo podrían ser considerados practicantes de esclavismo e imperialismo, pero aún persisten en la memoria colectiva y la historiografía oficial de algunos países, incluyendo a varios tlatoanis mexicas.



Estatua ecuestre monumental de Gengis Khan en Mongolia. Constructor de uno de los mayores imperios de la historia (Imperialismo) y causante de la muerte de millones de asiáticos, pero también héroe nacional de Mongolia.


¿Si se retiraran las estatuas de los conquistadores españoles, por colonizadores y esclavistas, no se podría hacer lo mismo con las estatuas de Tezozómoc, Cuitláhuac o Cuauhtémoc, quienes fueron también emperadores y dueños de esclavos? Así sería si no nos dejáramos cegar por el relativismo moral: el asesinato, esclavitud y conquista son reprobables en todos los casos y culturas o no lo son en ninguna. Los conquistadores españoles de hace quinientos años cometieron actos brutales y arbitrarios, pero en general, el mundo de entonces era un lugar violento. En un momento de nuestra historia donde la violencia y el crimen han arrebatado las vidas de muchos mexicanos, echar culpas sobre un país extranjero por actos lejanos en el tiempo constituye más un acto de distracción que un "ejercicio de memoria histórica".

martes, 17 de noviembre de 2020

El tren eléctrico de Guadalajara, ¿tren ligero o metro?

 Tras seis años de construcción fue finalmente inaugurada y abierta al público la Línea 3 del Sistema de Tren Eléctrico Urbano (SITEUR) de Guadalajara, la cual conecta tres municipios (Zapopan, Guadalajara y Tlaquepaque) a través de 21.5 kilómetros de vía. La nueva línea cuenta con 18 estaciones (5 subterráneas y 13 elevadas) y sigue una dirección norponiente-suroriente por medio de la cual se puede atravesar la ciudad en poco más de 30 minutos. La línea conecta con las otras dos líneas del tren eléctrico y la línea del Macrobús en la Calzada Independencia, así como con la línea del Macrobús en el Periférico (actualmente en construcción).


Fuente: SITEUR (https://lineatres.jalisco.gob.mx/)

Por su estética y estándares de construcción, se puede comparar a la nueva línea con otros metros de América Latina e incluso con la línea 12 del Metro de la Ciudad de México. Comparándola con las otras dos líneas del sistema, la Línea 3 luce moderna y tiene mayor longitud. Surge entonces la pregunta: ¿se puede considerar al tren eléctrico de Guadalajara como un metro?

Cualquiera que por error se haya referido al tren de Guadalajara como "metro" y haya sido corregido inmediatamente por algún tapatío quien aclararía que se trata del "tren ligero" se habría preguntado cuál es la diferencia. Ambos sistemas funcionan a base de trenes eléctricos que transportan un número de pasajeros muy superior a otros medios de transporte (como los autobuses), tienen vía separada de las vialidades urbanas y cuentan con estaciones de acceso controlado, lo que los vuelve una forma muy eficiente (aunque costosa) de transporte público urbano.


Estación subterránea de la Línea 3 (Fuente: mexiconoticias.com.mx)

Hay que hacer notar que no existe una definición oficial de metro (ni de tren ligero) por ningún organismo internacional de ferrocarriles o metros, por lo que cada autoridad decide la terminología con que denomina su sistema. En el caso de México, tenemos los siguientes sistemas de transporte público urbano masivo por trenes eléctricos:

  • Sistema de Transporte Colectivo Metro (Ciudad de México)
  • Servicio de Transportes Eléctricos (tren ligero, Ciudad de México)
  • Sistema de Transporte Colectivo Metrorrey (Monterrey)
  • Sistema de Tren Eléctrico Urbano (Guadalajara)
Como podemos ver, el sistema de Guadalajara es el "hermano desobediente" que decidió nombrar de forma diferente su sistema, mientras en Monterrey se siguió la denominación utilizada en la Ciudad de México. Sin embargo, el Metro de Monterrey y el tren eléctrico de Guadalajara no son tan distintos, si se toman en cuenta la longitud de la red, el material rodante, el número de líneas y estaciones y los pasajeros transportados:

Sistema                                     Longitud de la red (km)    Líneas    Pasajeros en miles*
Metrorrey                                            33                                            2*            15,098
Tren eléctrico (Guadalajara)           47                                            3              8,182

Fuente: inegi.org.mx
*Al momento, la línea 3 del Metrorrey no ha sido inaugurada
*Se eligió un mes anterior a la pandemia de COVID-19 que redujo la afluencia de pasajeros (Diciembre 2019). En ese momento no se había abierto la Línea 3 del tren eléctrico de Guadalajara.

Se puede ver que en longitud de la red no existe una gran diferencia, y que poseen el mismo número de líneas (en Monterrey, dos abiertas y una en construcción) y que acaso los pasajeros transportados en Metrorrey son casi el doble. El material rodante es muy similar, en particular los vehículos TEG-90 y MM-90. Una diferencia clave podría ser que el Metro de Monterrey está completamente separado del tráfico vehicular, al ser la práctica totalidad de su trayecto en línea elevada o subterránea, mientras en Guadalajara la línea 1 cruza varias vialidades en su trayecto de la Avenida Colón.



Al comparar al tren eléctrico de Guadalajara con el tren ligero de la Ciudad de México encontramos diferencias sustantivas, pese a la similitud de sus materiales rodantes.

Sistema                                    Longitud de la red (km)      Líneas    Pasajeros en miles*
Tren eléctrico (Guadalajara)    47                                        3            8,182
Tren ligero (CDMX)                    13                                        1            1,862

Fuente: inegi.org.mx. Datos de pasajeros de Diciembre 2019.

Aún tomando en cuenta que el tren ligero de Ciudad de México sólo cuenta con una línea y por ende, el número de pasajeros de Guadalajara será bastante mayor por la longitud de la red, la mayor cobertura gracias a las diversas líneas, podemos decir que el tren eléctrico de Guadalajara es superior en su nivel de servicio al tren ligero de Ciudad de México debido a tres factores principales: velocidad, capacidad del vehículo y estructura de la red.

Velocidad.
A pesar de que ambos sistemas poseen vehículos similares, ya que fueron fabricados con especificaciones casi idénticas por Concarril-Bombardier, la única línea del tren ligero de Ciudad de México transcurre en su totalidad de forma superficial, con numerosos cruces con las calles que atraviesan las vías, lo que limita mucho su velocidad, mientras las líneas de tren eléctrico de Guadalajara son en su mayoría subterráneas y sólo algunos tramos en la línea 1 cruzan con otras vialidades. Al circular a menor velocidad, la capacidad de transporte se reduce.

Capacidad del vehículo.
El material rodante de ambos sistemas es similar en sus dimensiones, pero el tren ligero de Ciudad de México circula con un solo vagón, mientras en Guadalajara la operación regular es con dos vagones y en horas pico tres, para lo cual se ampliaron las estaciones de la primera línea. Quiere decir que incluso con una frecuencia de paso similar, el tren ligero de Ciudad de México tiene la mitad o una tercera parte de la capacidad de los convoyes del tren eléctrico de Guadalajara.

Estructura de la red.
Las tres líneas del tren eléctrico de Guadalajara transcurren a través de, o cerca del centro histórico de la ciudad, y tienen estaciones de transferencia entre ellas. La línea del tren ligero de Ciudad de México sólo tiene una correspondencia con la línea 2 del metro por lo que en cuestiones de estructura de red, es periférica.

Fuente: Wikipedia.

Al usar esos mismos criterios para comparar al metro de la Ciudad de México con el tren eléctrico de Guadalajara notamos que éste último tiene una dimensión y capacidad bastante menor. La red del metro cuenta con 12 líneas, cuatro veces más que el tren eléctrico, lo que redunda en mayor cobertura y densidad de la red; la capacidad de los trenes es mayor, ya que cuenta con convoyes de seis y nueve vagones; la velocidad de recorrido es superior gracias a la mayor distancia entre estaciones. Acaso en estado de los vehículos y las estaciones el tren de Guadalajara es mejor gracias a su menor antigüedad e intensidad de uso, pero en los datos duros el metro de Ciudad de México es mucho mayor.


Sin embargo, a sabiendas de que la comparación no es muy justa, podríamos tomar en cuenta que otros sistemas de transporte urbano de Latinoamérica que operan con igual o menor número de líneas que Guadalajara se consideran metros, como el Metro de Lima (1 línea), el de Santo Domingo (2) o el de Panamá (2). Incluso, esos sistemas utilizan el mismo material rodante (trenes) que la Línea 3 de Guadalajara: el Alstom Metropolis.



Metro de Lima. Fuente: railway-news.com
Metro de Santo Domingo. Fuente: catalannews.com
Metro de Panamá. Fuente: cptm.com.br
Tren eléctrico de Guadalajara. Fuente: SDP Noticias

Entonces, ¿por qué no se llama "metro" el Tren Eléctrico de Guadalajara, si cuenta con características similares a otros metros de América Latina y superiores a otros sistemas de tren ligero? Para los aficionados a los trenes, el sistema de tren eléctrico de Guadalajara podría considerarse metro o metro ligero (una variante intermedia entre el tren ligero y el metro) en especial las líneas 2 y 3. Lejos están los días en que el tren eléctrico de Guadalajara era criticado por su insuficiencia (véase "Ligerezas en el tren", en El Informador, 21/Septiembre/1989) y es un sistema consolidado en su demanda y oferta. Sin embargo, el nombre "tren ligero" está firmemente enraizado en la consciencia colectiva de los tapatíos, quienes siempre se referirán al sistema como tren y no aceptarían el cambio al nombre de evocaciones chilangas de "metro".





viernes, 30 de octubre de 2020

¿Qué es el federalismo?

 En 2020, en el contexto de una crisis económica severa agravada por la pandemia y de confrontación entre los partidos políticos de oposición, por un lado, y el Ejecutivo federal, por el otro, surgió la idea del gobernador Enrique Alfaro, de Jalisco, de separar al estado que gobierna del pacto fiscal. Su idea fue criticada por analistas y políticos rivales quienes aseguraron que buscaba sacar a Jalisco del pacto federal, lo cual es anticonstitucional por cuanto un estado libre y soberano no está facultado para salir de la Federación. En esta confrontación se disputan recursos fiscales que bajo el pacto fiscal, la Federación redistribuía a los estados, y el bando que se opone al Ejecutivo federal se autodenomina "Alianza Federalista". Dicho grupo decidió abandonar la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), grupo en el que participaban los representantes del Ejecutivo de cada estado.

Entre las razones aducidas por los gobernadores que dejaron la conferencia estaba la necesidad de integrar un "federalismo renovado, más fuerte y más equitativo". El federalismo, como forma de organización política de los estados tiene una larga historia en México, remontándose su conformación a los primeros años de la vida independiente del país. Precisamente el estado que gobierna Enrique Alfaro, Jalisco, fue uno de los proponentes de establecer la República Mexicana como una federación al declararse estado libre y soberano en 1824. ¿Pero en qué consiste esta forma de organización estatal?


Federalismo, definición básica.

La Real Academia Española define "federalismo" como:

1. Sistema de federación entre corporaciones o estados.

2. Teoría o corriente política que defiende los principios de la federación.

Todo muy bien pero ¿qué implica para un grupo de estados federarse? Para entenderlo, debemos trabajar con una categorización tripartita de los regímenes estatales en función de el balance de poder y atribuciones entre el todo (el gobierno nacional) y las partes (los estados, provincias o departamentos, en general, las divisiones administrativas o políticas).

Colocando en un espectro dichas formas de organización, donde hacia la izquierda se situaran los regímenes donde el poder está más concentrado en el gobierno nacional y hacia la derecha fueran los estados o provincias los que tuvieran más atribuciones, tendríamos la siguiente clasificación:


El extremo donde el gobierno federal tiene la mayor parte del poder y las atribuciones se conoce como centralismo o en algunos países, unitarismo. La mayoría de países más pequeños (y excepciones como Francia) adoptan esa forma de gobierno donde el nivel nacional "centraliza" el poder mientras las partes "departamentos" tienen funciones meramente administrativas.
En el otro lado del espectro están los países donde las partes tienen una considerable autonomía, y el gobierno nacional se encarga de muchos menos aspectos, como la defensa nacional o la representación diplomática ante países extranjeros. Como ejemplo de ellos tendríamos a Suiza (cuyo nombre oficial es Confederación Helvética), cuyas partes constitutivas o cantones, tienen una larga historia de autonomía, incluso frente a países extranjeros que los rodean, como Francia o Alemania. Esta formación preserva la autonomía de las partes en lugares donde las localidades fueron fuertes históricamente y se unificó al país únicamente para preservar la existencia de los gobiernos regionales. Un ejemplo histórico de confederación muy laxa fue el Sacro Imperio Romano Germánico.

Como una especie de término medio se puede clasificar al federalismo. En la forma de gobierno federal, el gobierno nacional representa al país frente a los otros estados, defiende al país de enemigos externos e internos, y (probablemente lo más importante) recauda fondos para mantener dichas funciones. Los estados, por otra parte, tienen también sus sistemas recaudatorios y funciones de protección y fomento respecto a sus habitantes. El gobierno en dichos países adopta una estructura de tres niveles (nacional, estatal y local), que teóricamente son autónomos entre sí y mantienen una separación entre sus funciones y esferas de atribución pero cooperan por el bienestar de la población y la estabilidad del mismo gobierno.

La mayoría de países en el mundo que adoptaron la forma de gobierno federal son bastante grandes en extensión o diversos en su población, destacando como ejemplos la Federación Rusa, Canadá, Australia, India, los Estados Unidos, México, Brasil, Argentina, entre otros. Los motivos para la adopción de la forma federal de gobierno por un estado sigue generalmente la evolución histórica de cada país, en el caso de los países angloparlantes un gobierno descentralizado por parte de Gran Bretaña favoreció la autonomía de las partes, en el caso de Alemania (inicialmente Alemania Occidental) se buscaba evitar la concentración de poder que permitió a los nazis erigirse como partido totalitario, en la India la enorme diversidad cultural y étnica del país llevó a buscar una solución de compromiso a la pluralidad que se traducía en multitud de grupos políticos.

Países con forma de gobierno federal (resaltados en verde)

Federalismo en México
En América Latina, países como México o Argentina sufrieron conflictos políticos entre las tendencias centralistas (unitaristas en Argentina) y federalistas para definir la forma de gobierno. Alternativamente, México fue federalista, posteriormente centralista, y de nuevo federalista hasta nuestros días. Una interpretación señalaba que en México el federalismo fue una importación del modelo adoptado por los Estados Unidos pero Nettie Lee Benson refutó dicha concepción, al señalar que los antecedentes de los estados libres y soberanos erigidos en 1824 en realidad databan de las diputaciones provinciales creadas en los años finales del período colonial.

Como quiera que haya sido, las disputas por la organización de la nación permiten suponer que la conformación de México como país federal no fue fácil, en particular por la cuestión fiscal (que es el centro de la disputa actual entre la Alianza Federalista y el gobierno federal) ya que el gobierno federal tenía muy escasas formas de recaudar impuestos (notablemente aranceles al comercio exterior) y dependía de una contribución de los Estados (el llamado "contingente") que en muy pocas ocasiones se cumplió. Posteriormente el gobierno federal fue ganando fuerza hasta llegar a su máximo en el siglo XX, cuando se comenzó a revertir esa tendencia, y se creó el llamado "pacto fiscal", como un acuerdo para asignar entre gobiernos locales y nacional la recaudación (los impuestos y cuotas que cobra el gobierno) y el ejercicio de los recursos (gasto fiscal). En este sentido, la demanda de los gobernadores, quienes consideran que se les "estafa" al dárseles menos recursos en su opinión que lo que sus estados aportan es una constante no sólo en la historia de México, sino en otros países, como en España (donde las autoridades de Cataluña señalaban que eran "despojados" por el gobierno nacional).

En conclusión, la difícil situación económica y financiera del país, combinada con la percepción de un gobierno que ejerce el gasto de forma discrecional o inequitativa, llevó a los gobernadores a pedir que se replanteé la forma en que los recursos se reparten entre los miembros "de la casa". Es poco probable que el Norte se separe al estilo de la Confederación de Estados de América (con una guerra civil de por medio) pero dicho evento sí señala un conflicto político que quedará para la historia como un episodio más de la compleja historia del federalismo en México.